Vivimos en un mundo en el que la tecnología forma parte de nuestro día a día y el mindfullness digital se hace más necesario que nunca. Ahora que que el teletrabajo se ha instaurado, en mayor o menor medida, se hace necesario poder controlar el uso de las herramientas digitales.

Un informe de DataReportal revela que navegamos por internet una media de 6 horas y 54 minutos al día. De ese tiempo 2 horas y 25 minutos las pasamos conectados en plataformas sociales. Si a lo anterior, le sumamos las 8 horas de jornada laboral con un ordenador, nos pasamos la mitad del día delante de una pantalla. Es en ese momento, en el que surge el midfullness digital, para ayudarnos a tener un uso más correcto y eficiente de estas herramientas.

El mindfullness digital lo que pretende es dar una serie de recomendaciones que nos ayuden a utilizar la tecnología de una manera más adecuada. Siguiendo unas sencillas pautas se puede conseguir una convivencia con la tecnología sin que domine nuestras vidas. Poder llegar a ser conscientes del tiempo que destinamos a cada cosa y ser nosotros los que marquemos los tempos para poder disfrutar de la vida sin estrés.

 

¿Qué podemos hacer para tener una convivencia sana con la tecnología?

 

1. Marcar una rutina

Establecer una rutina personal, profesional y digital es básico para ser más eficientes y no dispersarnos en la inmensidad del mar de internet y redes sociales. Por ejemplo, por la mañana nada más poner un pie en el suelo, los expertos recomiendan que no se miren redes sociales, sino que se atiendan necesidades básicas como desayunar, ducharnos o cepillarnos los dientes. Una vez empezamos nuestra jornada, en función del trabajo de cada uno, es importante marcar unos momentos para contestar correos electrónicos, para hacer llamadas y para poder realizar tareas de ejecución (escribir informes, revisar resultados, diseñar materiales, …).

Es importante tener una lista de tareas que se tiene que ejecutar durante el día y seguirla. Esta lista no tiene que ser estática, ya que pueden surgir temas durante la jornada que necesiten ser atendido por nosotros y que no estuviera programados. Tener una lista de temas siempre ayuda a que nuestra mente esté más tranquila y sepa en qué enfocarse.

 

2. Mirar cómo reacciona tu cuerpo

Ante un mensaje, llamada, mail, notificación, sonido… reaccionamos físicamente. Es importante detectar cómo nos afectan estos impactos digitales para poder gestionarlos en el momento. De esta manera evitamos que se prolonguen en el tiempo o incluso nos acaben provocando un dolor físico (contracturas, dolores musculares, etc.).

 

3. Ejercicio físico

Hacer deporte aporta beneficios tanto físicos como mentales. Ayuda a prevenir enfermedades y nos ayuda a ser más felices y activos. Las responsables de esto último son 3 hormonas: la serotonina, la dopamina y las endorfinas.

Cuando practicamos cualquier tipo de deporte la mente se concentra en el esfuerzo físico que esta realizando, consiguiendo “desconectar” por unos momentos nuestros cerebros de otros temas que nos pueden preocupar y robar paz mental.

Se recomienda hacer ejercicio entre 4 y 5 veces a la semana, una media de 30 minutos y, variando la intensidad para no tener sobreentrenamiento.

 

4. Compartir nuestro tiempo

Somos seres humanos y como tal somos seres sociables que necesitan el contacto de otras personas como amigos, familia o compañeros de trabajo. Si bien es cierto que gracias a la tecnología podemos estar en contacto “sin estar en persona”, seguimos necesitando del contacto físico con nuestros seres queridos. Por ello, se recomienda desconectar nuestros teléfonos, o no sacarlos de nuestros bolsillos, cuando estemos compartiendo un café con un amigo o amiga. De esta manera disfrutamos de su compañía y nuestra mente descansa de aplicaciones y personas que nos pueden interrumpir sin estar presentes.

 

A pesar de su utilidad, las tecnologías han conducido a menudo al exceso de información, al estrés y a la distracción. Si conseguimos aplicar los consejos que hemos visto podremos conseguir ser más relajados, atentos, felices y emocionalmente equilibrados mientras estemos conectados.

 

 

* Mindfulness digital: Cómo aportar equilibrio a nuestras vidas digitales, de David M. Levy

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